Vuelo a Singapore

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Y llegó el día de partir. Y llegaron los nervios, por llegar hasta el aeropuerto, por el vuelo, por no olvidar nada, etc.
Pero, una vez dentro de ese enorme avión, con esas azafatas tan elegantes y guapas (parecían todas de anuncio) y viendo que Daniela se lo pasaba bomba toqueteando los botones de las pantallas empezamos a tranquilizarnos.
Había leído comentarios en blogs de la companía Singapore Airlines, no todos positivos, así que iba un poco esperando llevarme el chasco. Al contrario. El avión estaba genial, la tripulación fue encantadora, la comida buena y la oferta de entretenimiento (películas de estreno, música, juegos, etc) variada y divertida.
Las azafatas preguntaron la edad y los nombres de las ninas y le trajeron un juguete distinto a cada una (una marioneta para Pauline y un juego de cartas para Daniela) y, cada vez que nos preguntaban algo sobre ellas lo hacían usando el nombre. Menuda atención.
Total, que las doce horas de viaje no se nos hicieron tan pesadas como esperábamos. Pauline pasó mucho rato embobada mirando la gente pasar (creo que le encantaban los cocos de las azafatas) y Daniela vió dos películas. Roland y yo intentamos dormir pero sin éxito.
Lo malo fue que no conseguimos que nos dieran una cuna y tuvimos que tener a la peque en brazos todo el rato. La habíamos pedido pero se ve que iban muchos bebés en el avión y no había sitio disponible.
Tips para familias
– Además de pedir la cuna en la agencia o la companía aérea es bueno hacer el check-in online porque así puedes encargarla de nuevo.
– Es importante llevar cosas de picar porque, aunque dan comida, no toda es apropiada para ninos. Los potitos de Pauline los calentaron sin problema. Para Daniela preguntamos por leche y nos trajeron una botellita. También nos dieron fruta y cacahuetes.

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