Visitando Udine, Italia

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En uno de los muchos puentes que hay en mayo decidimos huir del mal tiempo y buscar un poco de sol. De un día para otro hicimos la reserva, las maletas y rumbo al sur.

Para dormir buscamos en la página de Agriturismo donde se ofrecen alojamientos en turismo rural con opción de bed & breakfast, media pensión o pensión completa. Creo que suelen ser granjas y la comida es tradicional basada en productos propios o locales.

Comparando opciones con otras páginas, la de Agriturismo me pareció la mejor. Los precios son más que razonables, suelen ser sitios tranquilos, aptos para familias y donde puedes acercarte a la cultura italiana.

Nuestro “hogar” por tres días iba a ser en Forgo Floreani, una granja en Treppo Grande, muy cerca de Udine. Más que una granja parece una auténtica mansión: enorme y preciosa.

columpios jardin casa italia

La casa, compuesta por tres edificios, tiene dos jardínes, zona de juegos, piscina y terraza. Toda la decoración parece sacada de otra época y está cuidada al detalle. Federica, la dueña es encantadora y además cocina.

Y, ¿qué se puede hacer por la zona? Nosotros visitamos el Castillo de “Colloredo di Monte Albano” un castillo que quedó dañado tras un terremoto y que está siendo restaurado. El castillo no puede visitarse y el pueblo es muy pequeño así que, a menos que te pille de paso, no merece la pena ir expresamente.

También fuimos a Udine, segunda ciudad más grande después de Trieste. Udine apenas tiene 100.000 habitantes y es una ciudad cómoda para visitar porque no es muy grande y puede verse tranquilamente en un día. El centro tiene dos ambientes. 
Por una parte la zona más, digamos, imponente e imperial, con el castillo, el palacio, la catedral y los edificios gubernamentales.

Para subir al castillo hay varias opciones. La parte de atrás es una cuesta de piedras (difícil si vas con carrito de niño) o la parte delantera que tiene o una escalinata impresionante o una cuesta de adoquines.
El castillo alberga varios museos de arte.
Arriba hay un bar con terraza bastante agradable, mucho césped para descansar un rato y unas vistas preciosas de la ciudad y de las montañas.
La otra parte de la ciudad es la que más me gustó porque es la que más se acerca a la idea que uno tiene de Italia: calles estrechas, fachadas de colores, ventanas, pequeñas placitas…

 

Ah y, por supuesto, tiendecitas, heladerías, cafeterías…

 

Udine me ha parecido una ciudad ideal para visitar con y sin niños: una ciudad con historia, arte, gastronomía, moderna y tradicional.

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