De paseo por las playas de Málaga (en invierno)

 

Ir de viajes con hijos hace que te fijes en cosas a las que antes no prestabas atención y los lugares muy conocidos se presentan ante tus ojos con una nueva luz. Esto me pasa sobre todo cada vez que voy a mi ciudad natal. Primero porque noto mucho los cambios (negocios que se abren/cierran, edificios restaurados, calles que se peatonalizan, etc) y segundo porque tengo la misión de hacer que mis hijas le tomen un especial afecto a la ciudad donde nació y creció su mamá.
Por eso, cosas tan sencillas como caminar por el paseo marítimo (algo que de joven no se me ocurría hacer) se convierte en un auténtica gozada.

Y más viendo hacer quite surfing con estas vistas.

El paseo marítimo de Málaga tiene además muchas zonas con aparatos para hacer deporte ( a mis hijas les encanta) y varios parques.

El agua del mar en invierno está fresquita pero si hace sol y una temperatura agradable (nosotros tuvimos unos 22 grados) es posible meter los pies.

 

Después del remojo es posible darse un «lavaíllo» de pies en las duchas.

Pararse a comprar algo en el quiosco (no es muy ejemplar pero, ¿a quién no le apetece unos gusanitos de vez en cuando?)

Y seguir al Paseo de la Farola.

Que sí, es un faro, pero en Málaga lo llamamos «LA» Farola, en femenino. Allí se encuentra el Muelle Uno que es una zona relativamente nueva del puerto con tiendas, mercadillos y locales grastronómicos.
Para los peques hay varias atracciones donde poder pasearse y algunos columpios

Las vistas de la ciudad son preciosas, se puede la Catedral, el Castillo de Gibralfaro, la Alcazaba, el puerto…

 

Como he dicho antes comer no es un problema porque hay muchos bares que ofrecen desde pescaìto frito hasta comida mexicana, italiana o hindú. Vimos varios carteles como este así que puede ser una oferta interesante a tener en cuenta.

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