Como surgió el viaje

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En febrero nació nuestra peque. Todo salió bien y, excepto algún que otro contratiempo,  nuestra familia de números pares iba cogiendo poco a poco su ritmo y su rutina.

Dos meses después llegó el momento de decidir cuánto tiempo tomarme de baja. Haciendo cuentas y consultando el calendario llegamos a la conclusión de tomar un año.

Estábamos a punto ya de firma la solicitud cuando le pregunté si a Roland, mi pareja, si estaba seguro de que no querer tomarse los dos meses que como padre le corresponden en Austria. Como persona práctica que es me dijo que no porque eso suponía menos dinero entrando en casa.

Decidí dejarlo así. Total, con nuestra primera hija tampoco se tomó baja así que no pensé que ahora tuviera que ser diferente.

El caso es, casi a punto de firmar la solicitud una corazonada me hizo preguntarle de nuevo. Y, como persona fantasiosa que soy, le dije que era un oportunidad única (no planeamos tener más hijos), que podíamos aprovecharla para hacer algo interesante (viajar, viajar o viajar). Sorprendentemente, aceptó casi al momento.

Mi mente empezó a embalarse. Yo ya nos veía dos meses a la bartola en Cuba, o en un vagón de tercera recorriendo Mongolia, o pedaleando por Rumanía. Roland, que como dije es práctico, pronto se encargo de regresarme a la realidad. Tenía que ser un país al que sea muy difícil ir ( nosotros sólo podemos viajar en verano porque somos profesores), seguro (vamos con una niña y un bebé), donde normalmente sea caro viajar (al ir con peques nos ahorraríamos en el billete de avión) y donde haya muchas cosas que hacer (sobre todo de deportes).

Con todos estos requisitos no tardamos ni medio minuto en decir: Nueva Zelanda. Y, claro, al medio minuto siguiente ya estábamos los dos añadiendo países: que si Australia, que si Filipinas, que si las Islas Fiji, que si…

Digamos que lo intentamos. Intentamos visitar muchos países por Oceanía pero, al final, el sentido común nos ganó. Era mejor centrarse en menos para ir con tranquildad y conocer lo mejor posible el país. Además, no nos hacía mucha gracia estar todo el día tomando aviones con las niñas.

Después de consultar muchos blogs, muchas agencias y buscadores de vuelos acabamos confeccionando nuestra ruta con una agencia de viajes de nuestra ciudad. 

Así que os presento nuestro viaje: 

– Múnich – Singapore el 21 de octubre
– Singapore – Melbourne el 26 de octubre
– Brisbane – Auckland el 22 de noviembre
– Christchurch – Singapore-Paris- Málaga el 23 de diciembre
– Málaga – Múnich el 5 de enero

Lo cual quiere decir que, en una semana justo, volamoooooooooooooos!

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