• Great Ocean Road II

    La segunda etapa de la ruta fue, sin duda, la más espectacular porque es cuando empezamos a ver los grandes pináculos de piedra. Aunque los más famosos son los llamados 12 Apóstoles hay otros que me parecieron aún más bonitos. En algunas partes se puede acceder a la playa (si la marea está baja) y verlos un poco más de cerca. Recomendado llevar a mano ropa de respuesto porque las olas son muy altas. Pero la mayoría se ven desde plataformas llenas de turistas. Los autobuses llenos de visitantes paran en los principales miradores y es muy dicífil tener un momento de verdadera tranquilad para disfrutar del paisaje. Y menos…

  • Great Ocean Road I

    Una de las visitas obligadas en Australia es la Great Ocean Road. Esta ruta, de 273 kms de longitud, se encuentra en el estado de Victoria entre las localidades de Geelong y Warrnambool. Fue construida por soldados después de la Primera Guerra Mundial sobre un antiguo camino ya usado por los aborígenes. sitas casi obligadas en Australia es la Aunque hay rutas en autobús y viajes organizados lo mejor es recorrerla con la libertad que te da un vehículo propio. Hay muchos puntos donde parar para admirar la costa, hay faros, rutas a cascadas, parques donde hacer descansos, etc. Nosotros no teníamos tanto tiempo porque queríamos volver a Melbourne así que…

  • Qué ver en Melbourne

    Al día siguiente, con el ritmo todavía trastocado pero con un poco más de energía fuimos a visitar la ciudad.   Visitando el centro de Melbourne La ciudad tiene una ruta en tranvía gratis que da la vuelta al centro. Se puede ir en sentido de las agujas del reloj o al contrario. Es un modelo antiguo muy bonito y hay un guía que te explica datos interesantes de la historia de la ciudad. No hay muchos edificios históricos que visitar pero eso no quita que la ciudad sea bonita e interesante. Además está llena de contrastes entre lo moderno y lo antiguo; de tiendas y cafés originales y de…

  • Melbourne – St.Kilda

    Después de cuatro días en uno de los países más pequeños del mundo tocaba ir a uno de los más grandes. Nos despedimos a lo grande, en su superaeropuerto, con megacentro comercial, tobogán, columpios, sillas masajeadoras, mariposario, etc. Aunque siempre da pena dejar un sitio, el cosquilleo de saber que íbamos a Australia compensaba la marcha.   Después de varias horas de vuelo (casi todas con los ojos abiertos) por fin llegamos. Lo primero que hicimos fue ir a la oficina de turismo para preguntar la forma de llegar al barrio de St. Kilda que es donde estaba nuestro hotel. En unos pocos minutos teníamos comprados los billetes y reunido…