• Bike Festival de Viena

    Este sábado, aprovechando que teníamos que ir a Viena, nos dimos una vuelta por el Bike Festival . Este festival se celebra todos los años y, al parecer, es el más grande de Europa. Durante dos días la plaza del ayuntamiento de la capital austriaca se llena de puestos de venta, información turística, comida y de mucha gente en bici. Llevaba tiempo con ganas de ir y esta vez  !lo he conseguido! Por desgracia el tiempo no acompañó mucho porque, si bien estaba soleado, corría un viento frío bastante desagradable Los más peques tenían varias opciones para divertirse como una zona con pequeños triciclos, un circuito de bicis y patinetes y…

  • De paseo por las playas de Málaga (en invierno)

      Ir de viajes con hijos hace que te fijes en cosas a las que antes no prestabas atención y los lugares muy conocidos se presentan ante tus ojos con una nueva luz. Esto me pasa sobre todo cada vez que voy a mi ciudad natal. Primero porque noto mucho los cambios (negocios que se abren/cierran, edificios restaurados, calles que se peatonalizan, etc) y segundo porque tengo la misión de hacer que mis hijas le tomen un especial afecto a la ciudad donde nació y creció su mamá. Por eso, cosas tan sencillas como caminar por el paseo marítimo (algo que de joven no se me ocurría hacer) se convierte…

  • Personajes navideños en Austria

    En Austria hay dos personajes navideños bastante curiosos. El más conocido es San Nicolás, un obispo de la actual Turquía, que ayudaba a los niños probes. El 6 de diciembre visita a los más peques con un libro en la mano donde pone cómo se han portado durante el año. Si han sido buenos reciben mandarinas, nueces y algo de chocolate.   El otro personaje es el Krampus. Un monstruo con pelo de oveja, cuernos de ciervo y garras que se encarga de pegar con una especie de látigo a los que se han portado mal. Suele venir el 5 de diciembre, es decir, la noche antes de San Nicolás…

  • Paseando por Viena

    Llevaba tiempo dándole vueltas a la idea de pasar unos días en Viena a solas con mi peque grande. Así que, antes de que llegue el mal tiempo de verdad, hicimos las maletas y nos fuimos en tren. El viaje fue rápido y, entre picar algo, mirar el paisaje y contar cuentos, se nos pasó volando. Una vez en Viena dejamos las maletas en la consigna de la estación (que no fue fácil de encontrar) y empezamos a caminar. El tiempo, que al principio no estaba tan mal, empezó a empeorar así que acabamos en el Dschungel una especie de restaurante/bar familiar. La comida está riquísima, tienen muchas tronas para…