Nuestra pequeña familia se compone de las siguientes personas.

Papá y mamá. Austriaco él, española ella. Se conocieron gracias a la mejor campaña de emparejamiento intercultural jamás ideada: la beca Erasmus. De eso hace ya más de una década. En estos años cada uno ha aprendido el idioma del otro, han vivido en varios países (Austria, España, Chequia, Reino Unido, Grecia y Polonia), han viajado de mochileros ( por media Europa, Guatemala, Belize, Tailandia, Camboya y Vietnam), han estudiado, trabajado y se han convertido es padres de dos tesoros.

La mayor: Tiene 4 años y parece que ha sacado la altura de su familia paterna. Todos dicen que se parece a su mamá. En lo que sí que se parece a su madre es en lo dicharachera que es. Habla, habla y habla. Y eso en dos idiomas, alemán y español.

La peque. Hace ya 2 años decidió que el día de San Valentín era una fecha preciosa para venir al mundo. Mucho mejor que el 8 de marzo (fecha esperada de parto). Así que tres semanas antes de lo previsto nos brindó con su presencia. Aunque le da un aire a su hermana la mayoría coincide en que es “clavadita” a su papá. Con lo cual cada uno tiene una versión (mejorada) de sí mismo en formato mini. Por ahora, parece que va a ser más tranquila que la mayor aunque ya empieza a mostrar carácter y ganas de conocer el mundo.