que ver en marrakech

10 cosas que hacer en Marrakech

4 (80%) 2 votes

Siempre es difícil elegir qué hacer en una ciudad. Tenemos que tener en cuenta de cuántos días disponemos, el clima, nuestro presupuesto, nuestros intereses…y encontrar prioridades para intentar aprovechar al máximo nuestro viaje. Después de 4 días en Marrakech os hemos hecho un lista de aquellas 10 cosas que tenéis que no os podéis perder de esta increíble ciudad.

1. Explorar la plaza Jemma el Fna

Esta plaza es el centro social de Marrakech y el punto de encuentro de turistas y locales. Durante el día no parece nada del otro mundo pero todo cambia al llegar la noche. A partir de las 4 de la tarde, empiezan a llegar coches y carros y en pocos minutos se han levantado auténticos restaurantes al aire libre. Más de 100 puestos con sus carpas, sus cocinas y sus mesas intentan llenan el aire de olores y ruidos. Cada puesto tiene a un encargado que, con su menú en mano, intenta captar clientes hablando en varios idiomas y gritando el número de su puesto.

Junto con estos restaurantes de quita y pon encontraréis puestos de flores y plantas, de mujeres que hacen dibujos con henna, vendedores de souvenires, de especias y de zumos. Grupos musicales, encantadores de serpientes, escanciadores de agua y hasta hombres con monos con los que hacerse una foto.

Para disfrutar mejor del ambiente de la plaza debéis subir a alguna de las terrazas de los cafés y restaurantes. Mejor a última hora de la tarde para disfrutar del atardecer. El más famoso es el Café de France pero nosotros os recomendamos el Café Argana porque desde allí tendréis vistas de toda la plaza y de la Koutoubia o Mezquita principal.

plaza jemaa fna marrakech

2. Beber un zumo de naranja

Ya que estáis en la plaza Jemma el Fna no podéis iros sin beber uno varios zumos de naranja. Nosotros probamos muchos puestos y todos estaban riquísimos así que no lo penséis. Acercáos al primero que encontréis en la plaza y por unos 4 dirrhams podréis disfrutar de un riquísimo zumo de naranja recién exprimido. Si queréis probar algo más exótico podéis pedir un zumo mixto que cuesta unoa 10 dirrhams. Hay que decir que estos zumos se sirven con hielo y suelen llevar azúcar. Si no los queréis tan dulces decidlo antes y os los harán sin endulzar. Si no estáis seguros qué zumo beber siempre podéis pedir que os den a probar.

 

foto de Andre Pipa
Foto de Andre Pipa

3. Dormir en un riad

Como ya explicamos en nuestro post de “Viajar a Marruecos” dormir en un riad tiene un encanto especial. Los hay de todos los precios, tradicionales, modernos, con y sin piscina, con spa, con servicio de comida. Aquí podéis leer nuestra experiencia en los tres riads en los que nos alojamos.

terraza riad el walaa

4. Perderse por sus zocos

La Medina de Marrakech está divida en dos partes, al sur de la plaza Jemaa el Fna se encuentran los edificios de la dinastia Alauita que incluyen palacios, el gueto judío y la Kasbah. Al norte de la plaza se encuentran los zocos, un laberinto de calles estrechas llenas de puestos, y algunos de los edificios más antiguos. El mejor momento para visitar los zocos es por la mañana, cuando hay mucho más ambiente. La mayoría están cubiertos por toldos así que el sol no serán un problema. Por la tarde hace más fresco y está más tranquilo aunque los monumentos que están cerca cierran entre las 17 y las 18 horas.

zoco marrakech

Algo importante a tener en cuenta es caminar siempre por la derecha para no tener problemas con las motos y los carros y no regatear si no tienes intención de comprar algo. Regatear es casi un deporte que se toma muy en serio y no se debe practicar si no hay un minímo de interés en comprar. Por supuesto intentarán atraerte a sus puestos, querrán convencerte de echar un vistazo a sus productos pero con una simpre sonrisa y un no gracias os dejarán tranquilos.

Antes hemos hablado de los zocos en plural porque, aunque parezca uno sólo, en realidad está formado por varios que se diferencian en los productos. De esta forma encontramos

  • Souk Semmarine: en su día fue el zoco de los herreros. Hoy podéis encontrar antigüedadesm alfombras, bolsos…este zoco es algo así como la calle principal que podéis seguir para no perderos.
  • El zoco de la especias: como su nombre indica aquí encontraréis especias, cosmética tradicional, medicinas…
  • Zoco Babouches que, como podéis adividar, es donde se venden las conocidas babuchas marroquíes.
  • Cherratine o zoco del cuero
  • Zoco Kissarias: pequeñas tiendas que venden textiles
  • Zoco Haddadine : donde se vende metal y los famosos farolillos
  • Zoco des Teinturiers: o zoco de los tintes.

Recorrer estos zocos con un mapa es casi imposible. Lo mejor es caminar y dejarse llevar. Pero para que no os perdáis del todo podéis seguir algunas de la indicaciones que encontraréis en carteles o escritas en esquinas de edificios.

5. Visitar la Ben Youssef Madrasa

Esta escuela coránica fue fundada a comienzos del S. XV  y llegó a ser el centro de estudios islámicos más grande del Magreb. En su día llegaron a vivir unos 900 alumnos los cuales estudiaban leyes y teología. Recibían alojamiento gratuito pero debían financiarse ellos mismo la manutención. El edifcio está muy bien conservado y aunque apenas hay dos o tres habitaciones escasamente amuebladas es fácil imaginarse cómo tuvo que ser en el pasado.

Madrassa Marrakech

La escuela está compuesta por dos edicios de dos plantas en torno a un patio central. Caminar por sus habitaciones y sus patios interiores es como hacer un viaje al pasado. Preparad la cámara de fotos porque va ser un lugar donde querréis captar mil y una imágenes.

6. Comer un tajine y/o cous cous

Probar la gastronomía local cuando viajamos es algo obligado. Conocer la comida de un país es conocer una parte muy importante de la cultura. La ventaja de Marruecos es que tiene unos precios muy asequibles así que no hay excusa para no sentarse en un restaurante a degustar sus exquisitos platos. Los más famosos, tal vez, sean el tajine y el cous-cous. Ambos pueden tomarse con o sin carne.

De los que probamos os recomendamos el Dar Mama.   Está en una plaza tranquila, tiene un par de mesas y la cocina, como en muchos otros restaurantes, es abierta y puedes ver cómo se preparan los platos. Nosotros probamos el tajine kefta (una especie de albóndigas) que estaba delicioso. Nos gustó tanto que regresamos otro día a por una segunda ronda.

tajine

7. Tomar un té con menta y unas pastas

Yo soy mucho más de café que de té pero he de reconocer que nuestro viaje a Marruecos ha hecho que me guste muchísimo el té de menta. En la cultura bereber, es un acto social,algo que se toma como símbolo de hospitalidad. En todos los alojamientos donde nos quedamos nos ofrecieron té nada más llegar, también en algunas tiendas e incluso en una Kasbah que visitamos. Aquí os dejo un enlace dónde podéis leer más de cómo preparar un riquísimo té verde con menta.

Un dato curioso de esta cultura del té es que es el hombre el encargado de servirlo. La mujer es la que cocina pero servir el té está reservado para el hombre. Y, muy importante, nunca rechazéis un té porque se considera de mala educación. Los vasos suelen ser pequeños así que, aunque no os guste, sólo serán un par de tragos.

te marroqui y pastas

Marrakech tiene muchísimos locales donde degustar esta bebida. Uno de los sitios más típicos donde tomarlo es en alguno de los muchos cafés alrededor de la plaza Jemaa el Fna. Casi todos cuentan con una azotea desde dónde ver el bullicio de la plaza. La mayoría cuentan con aire acondicionado así que es una oportunidad estupenda para hacer un descanso y una pausa del calor. Es curioso que antes pensaba que té caliente en verano era poco más que una locura. Pero al ser de menta, la verdad es que refresca y sienta genial.

Volviendo a dónde toma el té en Marrakech, os recomendamos el Café Argana. Como dije antes, es el que mejor vistas tiene de la plaza. Su terraza está cerrada, bien acondicionada y su personal es muy agradable. Nosotros probamos el surtido de pastas y estaba delicioso.

Otro sitio que probamos y que tiene una oferta muy amplia de dulces típicos es la cafetería pastelería Fine de Marrakech. Está en una calle con mucho tráfico pero sus precios son más bajos que en los cafés de la plaza y además hacen pan beberer al momento. Es una buena opción si queréis comprar dulces para llevar.

8. Visitar los Palacios El  Bahia y El Badii

El Bahia,cuyo nombre significa “brillante”, es el que mejor conservado está. Recorrer sus salas, patios y pasillos es como viajar en el tiempo. Si habéis estado en la Alhambra seguro que os recordará su arquitectura y decoración. Lo mejor es ir a primera hora para poder recorrerlo con más tranquilidad. A partir de las 11 empiezan a llegar grupos y con ellos se acabó la quietud. Así que intentad ir a primera hora.

Patio Palacio Bahia Marrakech
Palacio Bahia

El Palacio El Badii, “el incomparable” es un complejo muy grande del que ya sólo quedan ruinas. Aún así su visita merece la pena y sólo hace falta una poco de imaginación para hacerse una idea de cómo tuvo que ser en su día. En los sótanos hay una exposición muy interesante de la historia de este palacio con fotos antiguas de la ciudad. En una sala se proyecta un video donde se reproduce el palacio en todo su explendor. También es interesante recorrer la cárcel y sus muchos paneles informativos cuentan cómo era la vida de los prisioneros.

Palacio el Badii

Por último podéis subir a la terraza desde dónde tendréis unas vistas del recinto y de las murallas de la ciudad.

La entrada en ambos palacios cuesta sólo 10 dirrhams (1€) así que, por este precio merece la pena echarles un vistazo.

9. Visitar el cementerio judío y la Mellah

Visitar el cementerio judío fue una de las grandes sorpresas del viaje. No teníamos ni idea de que en Marrakech hubiera habido una comunidad judía y, menos aún, que su cementerio siguiera en pie. A la entrada hay algunos carteles informativos sobre la historia de la comunidad judía y del cementerio. Roland no quiso entrar así que fui la única recorriéndolo porque no había ningún turista. La distribución y forma de las tumbas es bastante distinta de los cementerios católicos. Si nunca habéis entrado en uno esta es una buena ocasión.

La Mellah es el barrio judío y está junto al cementerio. Si estáis atentos podréis descubrir estrellas de David y escritura hebréa en las fachadas. Hay una sinagoga que sigue en funcionamiento y un mercadillo mucho más tranquilo y aunténtico que el de la plaza Jema el Fna o el de los zocos. Si callejáis por este laberinto podréis ver un poco del Marrakech más real.

cementerio judio marrakech

10. Recorrer parte de la muralla y buscar sus puertas

La muralla fue construída en el siglo XII para defender la ciudad de los ataques de los almohades del sur. Hoy en día siguen en pie sus 19 kms y sus 20 puertas de acceso. Recorrerla al completo os puede llevar mucho tiempo y algunos tramos no merecen la pena. Lo mejor es concentrarse en algunos tramos o buscar las puertas más bonitas como la de  Bab Agnaou, Bab Er Robb, Bab Doukkala o Bab el Khémis. Sí, como bien habéis adivinado Bab significa puerta. 

puerta marrakech

 

Como hemos dicho estas 10 cosas que hacer en Marrakech son orientativas, sugerencias. Cada viaje debe ser único y vivido según el viajero. Si crees que nos hemos dejado algún “imprescindible” no dudes en dejarnos un comentario. Si te ha gustado nuestro post te agradeceríamos que lo compartieras.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *